En Estados Unidos, más de uno de cada diez niños presenta un trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), una cifra en constante aumento según las estadísticas nacionales. Ante la complejidad del diagnóstico y la heterogeneidad de los cuadros clínicos, las neurociencias proponen nuevas vías para comprender y tratar mejor estos trastornos.
Dos mecanismos distintos en la atención voluntaria
Las investigaciones de Aurélie Bidet-Caulet en el Centro de Investigación en Neurociencias de Lyon identifican dos procesos voluntarios distintos: la inhibición de estímulos irrelevantes y la facilitación de estímulos relevantes. Estos mecanismos presentan correlatos electrofisiológicos diferentes y pueden verse afectados independientemente el uno del otro. Se ha desarrollado una prueba que mide la «distractibilidad», es decir, la capacidad de volver a concentrarse después de una interrupción, gracias a la financiación europea.
La inmadurez atencional en la adolescencia
Los trabajos muestran que las capacidades atencionales aumentan con la edad, pero que los adolescentes solicitan más su lóbulo frontal que los adultos para las mismas tareas. Esta inmadurez de los procesos atencionales plantea preguntas sobre la frecuente interrupción de la Ritalina en la adolescencia y aboga por alternativas terapéuticas como el neurofeedback o las terapias conductuales.
Estos descubrimientos permiten identificar con precisión los procesos afectados en cada caso de TDAH y adaptar los tratamientos en consecuencia.
Para más detalles sobre estas investigaciones, consulte el artículo completo en Cortex Mag.
Esta síntesis pretende ser transparente y neutral. Disconnecto interviene aquí como observador del panorama digital, sin tomar partido. Le invitamos a consultar la fuente original para una lectura completa.


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